Tras haber vivido dos jornadas históricas con motivo del Magno Vía Crucis “Córdoba, Vía Sacra de Occidente”, la Hermandad desea expresar su más sincero agradecimiento a todos los que han hecho posible estos días de fe en torno a Nuestro Padre Jesús Humilde en la Coronación de Espinas.
El pasado 11 de octubre, el Señor se dirigía a la Santa Iglesia Catedral para rezar junto a toda Córdoba el Vía Crucis según el Beato Álvaro de Córdoba, quien hace 600 años trajo este rezo a Occidente, permaneciendo allí durante una semana. El pasado sábado 18 de octubre, regresó de nuevo a su Parroquia de San Antonio de Padua, recorriendo otra vez las calles de nuestra ciudad en una jornada de oración y emoción.
Nuestro agradecimiento más profundo a todos los hermanos que formaron parte del cortejo, y también a quienes, aunque no pudieron acompañarlo, quisieron hacerlo y lo llevaron en el corazón, iluminando su camino con fe y devoción.
Gracias al cuerpo de acólitos, al equipo de Diputación Mayor de Gobierno, a los servidores, al equipo de capataces y a la cuadrilla de costaleros, que con un esfuerzo admirable y una elegancia sobresaliente han portado al Señor con la dignidad que merece.
Un reconocimiento especial a nuestra Banda de Cornetas y Tambores Coronación de Espinas, que ha rezado con su música y con el corazón de cada uno de sus músicos, alcanzando un nivel a la altura de nuestro Titular y dejando momentos imborrables en la memoria de todos.
Queremos agradecer de forma muy especial a la Archicofradía del Carmen de San Cayetano, que nos recibió con la Imagen de Santa Teresa de Jesús, un gesto fraterno que engrandece el vínculo que nos une; a la Hermandad de Jesús Caído, que también nos recibió en la Cuesta de San Cayetano; y a la Orden del Carmelo Descalzo, que estuvo presente y dirigió la oración. Entre todos dedicaron una oración y realizaron una ofrenda floral llenas de cariño y devoción.
Asimismo, expresamos nuestro reconocimiento a la Agrupación de Cofradías y al Cabildo Catedral de Córdoba, que, pese a las dificultades y diferencias surgidas, supieron reconducir la situación y nos facilitaron todo lo posible la salida de regreso.
Gracias, en definitiva, a todos los hermanos, fieles y devotos que han acudido a contemplar al Señor, acompañándolo en su caminar y encontrando en Él un camino de oración, fe y evangelización.
Hasta el Final Contigo.